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Aire acondicionado · 8 min de lectura

Cómo se reconoce una instalación de aire acondicionado bien hecha

· System Confort Instalaciones

Tuberías montadas de forma ordenada sobre una pared

Imagine una casa en las colinas de Benalmádena que estrena aire acondicionado a comienzos de verano. En agosto aparece un cerco de humedad en el techo del dormitorio, la unidad exterior transmite un zumbido grave a la pared del cabecero y el equipo tarda cada vez más en enfriar. La máquina puede ser de una buena marca; lo que falla es el montaje. La calidad de una instalación de aire acondicionado apenas se aprecia el día que se termina, porque queda oculta tras el falso techo, dentro de la canaleta o en la cubierta. De ahí la utilidad de saber qué distingue un trabajo bien hecho de uno simplemente acabado. En System Confort llevamos más de veinte años montando equipos en viviendas de Málaga y la Costa del Sol, y estos son los puntos en los que nos fijamos.

Dónde colocar la unidad interior y la exterior

La ubicación se decide antes del primer taladro y condiciona todo lo demás. La unidad interior debe repartir el aire por la estancia sin dirigirlo directamente a la cama o al sofá, lejos de fuentes de calor y con espacio alrededor para que el aire retorne bien y el filtro se pueda extraer. Conviene que quede cerca de un muro exterior o de un punto de desagüe, para que las líneas y el tubo de condensados tengan un recorrido corto.

La unidad exterior necesita, ante todo, ventilación. En un rincón cerrado de la terraza o en un armario sin rejilla suficiente, el equipo vuelve a aspirar su propio aire caliente y rinde menos justo en los días de más calor. Hay que respetar las distancias libres que indica el fabricante, tener en cuenta el ruido hacia los dormitorios propios y los de los vecinos, y dejar acceso cómodo para el mantenimiento. En primera línea de costa, un emplazamiento resguardado del viento cargado de salitre ayuda a proteger la batería de la corrosión.

En las instalaciones por conductos, con la máquina oculta en el falso techo, se suman dos exigencias: un registro accesible bajo el equipo y unas rejillas de impulsión y retorno bien dimensionadas, que influyen tanto en el reparto del aire como en el sonido que se percibe en la estancia.

Líneas frigoríficas: recorrido, protección y aislamiento

Las líneas frigoríficas son los dos tubos de cobre por los que circula el refrigerante entre ambas unidades, uno para el líquido y otro para el gas. Un buen trazado es el más corto razonable, sin curvas bruscas ni tramos aplastados, y sin superar las longitudes y desniveles máximos que admite cada modelo.

Del aislamiento depende que no aparezcan humedades. Un tramo desnudo o mal sellado condensa agua cuando el equipo enfría, y esa agua termina como una mancha en un techo o una pared. Bajo el sol de Málaga, además, la coquilla que queda a la intemperie sin protección se deteriora con los años. Estos son los detalles que conviene observar:

  • Cobre de calidad frigorífica, cortado con cortatubos y con los extremos desbarbados.
  • Curvas hechas con curvadora, que conservan la sección del tubo.
  • Extremos tapados mientras dura la obra, para que no entren polvo ni humedad.
  • Aislamiento independiente en cada tubo, continuo y sin huecos en las uniones.
  • Protección frente al sol en los tramos exteriores, con canaleta o con un recubrimiento adecuado.

Abocardado y soldadura: uniones estancas

En los splits domésticos, lo habitual es conectar las líneas mediante uniones abocardadas: el extremo del tubo se ensancha en forma de cono y se aprieta con una tuerca contra la válvula. Un abocardado irregular o agrietado puede originar una fuga lenta que tarda en notarse, cuando el equipo ya ha perdido capacidad. El apriete también cuenta: si se queda corto, la unión puede fugar, y si se excede, la tuerca puede agrietarse con el tiempo. Por eso se revisa cada cono antes de montarlo y se aprieta con llave dinamométrica al par que indica el fabricante para cada diámetro.

Cuando hacen falta empalmes intermedios, o en instalaciones de mayor tamaño, se recurre a la soldadura fuerte. La clave está en soldar haciendo circular nitrógeno por el interior del tubo: sin él, el calor forma una capa de óxido en la pared interna que después se desprende y puede obstruir filtros y válvulas de expansión o dañar el compresor.

Prueba de estanqueidad y vacío antes de liberar el refrigerante

Es el paso que menos se ve y uno de los que más dicen de un instalador. Con las líneas ya conectadas, y antes de abrir las válvulas de la unidad exterior, el circuito pasa por dos comprobaciones.

La primera es la prueba de estanqueidad: se presuriza el circuito con nitrógeno seco y se mantiene la presión durante un tiempo. Si baja, hay una unión que fuga, y se localiza y se corrige antes de seguir.

La segunda es el vacío. Con bomba de vacío y vacuómetro se extraen el aire y la humedad que han quedado en los tubos hasta alcanzar el nivel adecuado, y después se comprueba que ese vacío se mantiene con la bomba parada. El aire y la humedad que permanecen en un circuito sin vacío restan rendimiento y, con el tiempo, perjudican el aceite y el compresor.

Solo cuando ambas pruebas resultan correctas se abren las válvulas y se libera el refrigerante que la unidad exterior trae de fábrica. Si las líneas superan la longitud que cubre esa carga inicial, se añade la cantidad adicional que marca el fabricante, pesada con báscula.

Purgar las líneas soltando parte del propio refrigerante no sustituye a este proceso: no elimina la humedad y supone liberar gas fluorado a la atmósfera, algo que la normativa europea sobre gases fluorados prohíbe cuando no es técnicamente necesario.

Desagüe de condensados y soportes antivibratorios

Cuando enfría, la unidad interior extrae humedad del aire y la convierte en agua. El tubo de condensados necesita una pendiente continua hacia su salida, sin contrapendientes ni bolsas donde el agua se estanque. Si acomete a la red de saneamiento, lleva un sifón que impida la subida de olores; si no es posible dar pendiente natural, se instala una bomba de condensados. Al terminar, se vierte agua en la bandeja para comprobar que evacua con normalidad.

La unidad exterior también produce agua cuando funciona en calefacción, sobre todo durante los desescarches. Conviene prever por dónde se evacua para que no gotee sobre la terraza, la fachada o el vecino de abajo.

Los soportes se eligen según el peso del equipo y el tipo de muro, con anclajes adecuados y la unidad bien nivelada. Entre la máquina y el soporte, o sobre la bancada en cubierta, se colocan amortiguadores antivibratorios. Sin ellos, la vibración del compresor puede transmitirse a la estructura y percibirse dentro de la vivienda como un zumbido de fondo.

Línea eléctrica, puesta en marcha y entrega

Lo adecuado es que el equipo cuente con su propio circuito desde el cuadro, con protección magnetotérmica y diferencial y una sección de cable acorde con la potencia de la máquina. El Reglamento Electrotécnico para Baja Tensión ya prevé en las viviendas un circuito específico para el aire acondicionado, y los fabricantes piden alimentación independiente. Colgarlo de una línea existente puede provocar calentamientos y disparos de las protecciones en los días de mayor uso.

La puesta en marcha es la última comprobación técnica: se hace funcionar el equipo en frío y en calor, se mide la temperatura del aire de impulsión y de retorno, se revisan las uniones con detector de fugas o espuma y se confirma que el agua de condensación sale por donde debe.

La instalación no termina ahí. Falta explicar al cliente cómo sacarle partido: qué modo conviene en cada época, cómo se limpian los filtros, qué indica el mando o, si la hay, cómo funciona la zonificación Airzone. Un equipo bien montado pero mal utilizado tampoco ofrece el confort esperado.

Cómo saber si su aire acondicionado está bien instalado

Aunque buena parte del trabajo queda oculta, hay señales que usted puede comprobar sin herramientas. Si alguna de las siguientes no se cumple, conviene que lo revise un técnico antes de que el problema vaya a más, por ejemplo en forma de humedades en techos o paredes.

  • Las líneas exteriores van protegidas y fijadas, sin coquilla desnuda al sol ni tramos colgando.
  • La unidad exterior está nivelada, con espacio libre alrededor y apoyada sobre amortiguadores.
  • No aparecen gotas ni manchas bajo la unidad interior ni en los techos cercanos.
  • No se perciben vibraciones en paredes o forjados cuando el equipo está en marcha.
  • Le han explicado las comprobaciones realizadas durante el montaje.

Una buena instalación de aire acondicionado no llama la atención: enfría, calienta y cumple su función sin hacerse notar. Si está pensando en climatizar su vivienda en Málaga o en la Costa del Sol, o tiene dudas sobre un equipo ya instalado, puede llamarnos o escribirnos por WhatsApp al 622 860 780. Estudiaremos su caso con calma y le explicaremos qué solución tiene sentido para su casa.

Dudas

Preguntas frecuentes

¿Es necesario hacer el vacío si la unidad exterior ya trae el refrigerante?

Sí. El refrigerante viene de fábrica en la unidad exterior, pero las líneas montadas en obra contienen aire y humedad. El vacío elimina ambos antes de abrir las válvulas; sin él, esos contaminantes restan rendimiento y perjudican al compresor.

¿Se puede purgar la instalación con el propio gas en lugar de hacer vacío?

No es una práctica correcta. Soltar refrigerante para arrastrar el aire no elimina la humedad del circuito y supone liberar gas fluorado a la atmósfera, algo que la normativa europea prohíbe cuando no es técnicamente necesario.

¿Por qué gotea agua la unidad interior del aire acondicionado?

Con frecuencia el origen está en el desagüe: falta de pendiente, un tramo obstruido o un sifón mal resuelto. También puede deberse a un aislamiento dañado en las líneas o a unos filtros muy sucios. Conviene que un técnico localice la causa antes de que el agua afecte a techos o paredes.

¿Dónde es mejor colocar la unidad exterior en una terraza?

En un punto ventilado, con el espacio libre que pide el fabricante, fuera de rincones cerrados donde recircule el aire caliente y, en lo posible, alejado de los dormitorios. Además, accesible para el mantenimiento y con salida para el agua que produce en calefacción.

¿Qué debe explicarme el instalador al terminar?

Cómo se usa el equipo en cada modo, cómo se limpian los filtros, dónde están el desagüe y la protección en el cuadro eléctrico, y cualquier particularidad del sistema, como la zonificación. Es buena señal que también le detalle las comprobaciones realizadas durante el montaje.

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